sábado, 21 de julio de 2018

Entré con un milano y terminé con una calzada...

Entramos en el CRAS de Valladolid para entregar al milano negro, y ese mismo día habían entrado dos nuevas calzadas. Un adulto que fue operado y un joven volandero. El joven volandero era una hembra clara de 945 gramos de peso, fuerte ejemplar. Ahora los pollos están rameando muchos de ellos, otros ya están volanderos, y eso en algunas ocasiones conlleva accidentes. En este caso parece que había tenía un traumatismo, posiblemente como consecuencia de algún mal cálculo en sus inicios de vuelo. Todavía presentaba las plumas cortas con los cañones. El estado del animal era excelente. Durante estos días, se alimentará correctamente y será devuelto a la misma zona en la que fue recogida para que se reúna con el resto de la familia. Ya en ese momento, habrán crecido más las primarias, secundarias y rectrices, y sus capacidades de vuelo mejoraran. Es de vital importancia el tener controlados los nidos de rapaces en estos momentos para que casos como éste, de caídas de pollos o volantones, puedan ser resueltos de la mejor forma posible.

Salvado por poco

Ayer fue un día ajetreado y sin parar desde las 06:00 hasta las 18:00 que llegué a casa a comer. Además del trabajo en Mayorga donde estoy con el Control Integrado de Plagas en las zonas urbanas, tuve que recoger a un accidentado por la mañana. En el trayecto diario desde Arroyo hasta Mayorga, por la N-601 dirección León, siempre veo milanos negros, algún ratonero, cernícalo. Es increíble ver la agilidad de los milanos, los giros, quiebros, picados... que realizan por encima de la carretera cuando detectan un resto en el asfalto. Sobre las 07:30 vi un ave a lo lejos en el asfalto y pensé que sería algún milano comiendo algún resto. Así era. Lo raro es que conforme más me acercaba con el coche, seguía en el asfalto y no se levantaba. Cuando llegué a él tuve que cambiarme de carril para esquivarlo. Paré en el arcén y fui a recogerlo. Como pensé, el milano había tenido algún accidente, choque, traumatismo... con algún vehículo. Después de explorarlo, vi que no tenía ninguna fractura en alas ni tarsos. Al abrirle el pico, vi algo de sangre. Después de contactar con el CRAS de Valladolid y la Guardería Forestal, se decidió que lo trasladara yo después del trabajo en Mayorga. Lo metí en una caja, a buena temperatura, y así estuvo tumbado, tranquilo. 

Sobre las 16:15 llegamos al CRAS de Valladolid, donde se hizo la ficha de entrada del ave en el centro. Se le hizo una radiografía y se descartó cualquier rotura. Tenía un golpe en la cabeza pero según parece, en unos días volvería a su zona. Era un macho. No me cansaré de agradecer el enorme trabajo que realizan las personas de los CRAS, a veces un trabajo en la sombra que nadie ve ni conoce.