Termina agosto, y comenzamos nuestro último mes con águilas calzadas en la zona de estudio de Valladolid. Ha sido mi temporadas 32 estudiando a estás preciosas y espectaculares águilas. Son 7 meses de duro trabajo, de hacer muchos kilómetros, muchas trepas, despertarse de madrugada, obtener fondos para costear todo el trabajo, etc. Todo esto no sería posible sin contar con el magnífico equipo de trabajo que ha participado esta temporada: Jacobo, Cristian y Pablo. La verdad es que pocas veces es posible encontrar tal implicación de personas que no vivimos del Proyecto Pennatus, y que tenemos que buscarnos las habichuelas en otros trabajos, para destinar nuestro tiempo libre para dedicarlo a las calzadas. Tampoco sería posible el Proyecto Pennatus, sin la ayuda, colaboración, apoyo... de todas la familia PENNATUS: padrinos, madrinas, teamers, socios/as... Y para que todo esto se materialice, necesitamos del apoyo de la Junta de Castilla y León, la cual nos expide los permisos necesarios para estudiar esta especie protegida. También me gustaría agradecer al CRAS Valladolid, con Álvaro de veterinario de cabeza visible de todo su equipo, del trabajo que hacen con las águilas calzadas que llevamos al centro, y de las tantas que llegan por otras vías.
En estos meses de temporada 2026, también ha habido que dar a conocer más el Proyecto y sus resultados. Publicaciones en revistas, ponencias, redes sociales, y mi último libro sobre el águila calzada en mi vida.
Por una parte, hay ganas de terminar el mes, el cuál ha sido duro porque hemos perdido a 3 de nuestras águilas calzadas en Valladolid: IBERO, VESTA y HALIA. Por otra parte, hay ganas de que marchen la mayoría de nuestros jóvenes de este año, y que no les pase nada en esta media veda absurda. Hay ganas de verlos comenzar la migración, y verlos salir adelante en un entorno lleno de peligros como es el sahel. Por otro lado, me da pena el no poder disfrutar de ellas en los próximos meses, y no poder ayudarlas donde estén.